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lunes, 6 de diciembre de 2010

El hombre vigilado, Vesko Branev

(Autobiografía)

El hombre vigilado
Vesko Branev
Galaxia Gutemberg/Círculo deLectores
420 págs


por Ana Alejandre

Aunque parece que todo ha sido escrito ya sobre las vivencias en primera persona por parte de los diversos autores en los totalitarismos, sin embargo este libro de Vesko Branev, abre nuevas perspectivas sobre dicho fenómeno sufrido por el autor, a lo que hace referencia el propio título del libro que fue redactado basado en los informes que la Seguridad del Estado búlgaro creó sobre él.

El autor, de nacionalidad búlgara, estudiaba, a los 25 años, cine en Berlín y se instaló en la parte occidental de la ciudad, antes de ser construido el Muro de la Vergüenza. Poco después, es detenido por la Stassi y conducido hasta Bulgaria y, desde ese momento, será objeto de continua vigilancia por parte de los llamado „hombres de la sombra“, temiendo en todo momento ser víctima de la cruel y despiadada maquinaria política.

Después de leer dichos informes de los que era protagonista forzoso, Branev va analizando y desenredando, con absoluta lucidez y sinceridad, toda una trama de traiciones en cuyo centro se encontraba por cercanía a tantos informadores y chivatos que podían pasar a ser, en cualquier momento, de amigos o conocidos a simples verdugos ejecutores de una traición inesperada.

Branev no es un activista político, sino sólo un ciudadano que piensa y no quiere renunciar a su propia dignidad personal, por lo que era un resistente a la extorsión continua e implacable a la que estaba sometida permanentemente la sociedad búlgara y en la que cualquier pensador era un disidente, por el simple hecho de utilizar la inteligencia y la razón como armas únicas contra la barbarie de un estado totalitario que no acepta ni permite la disidencia ante sus implacables designios. El título habla del hombre vigilado, espiado y acosado, lo que le llena de perplejidad y temor, pero sin renunciar, por ello, a la propia capacidad crítica y a su irrenunciable dignidad.

Este libro abre nuevas perspectivas sobre un fenómeno ya estudiado y explicado hasta la saciedad, porque a través de los informes analizados y comentados por el propio Branev vamos asistiendo, entre el estupor y el desconcierto del propio autor, a toda una maraña de informes a los que Branev llama „el diario del tiempo humano perdido“, que demuestran el estado paranoico de un sistema totalitario que sólo permite y acepta el ejercicio de una intelectualidad corrupta y que de forma amena nos narra, pero sólo parece querer ajustar cuentas en la última parte del libro por haber sido víctima de lo que el propio autor llama “crimen continuo“.

Interesantísimo y esclarecedor libro de lo que han significado los estados totalitarios en los que es posible sólo la dictadura del terror; pero contado desde la cercanía que da la visión de una víctima de esos paraísos socialistas en los que la libertad y la dignidad del individuo sólo son una entelequia al servicio de los intereses políticos.