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sábado, 25 de mayo de 2019

Un andar solitario entre la gente, Antonio Muñoz Molina




Un andar solitario entre la gente
Antonio Muñoz Molina
Seix Barral. Barcelona, 2018. 496 pp

Una antinovela de Antonio Muñoz Molina que intenta reflejar la caótica y vertiginosa sociedad actual en forma de collage, recortando y pegando cosas.


Un paseante solitario que quiere transcribir todo lo que ve y oye, a modo de los grandes paseantes de la literatura universal.

AnaAlejandre


En su última novela, Antonio Muñoz Molina, hace un ejercicio de indagación retrospectiva, en el que incardina el contraste entre el narrador solitario y el mundo urbano, ruidoso y caótico en el que vive y al que observa, define, e intenta comprender y aprehender en todo su significado, sin encontrar más límites que la fugacidad de los textos que forman una especie de collage, recortando y pegando cosas, textos fragmentarios que conforman esta especie de antinovela sin argumento, ni diálogos, hecha de retazos, cuyas diferentes secciones, a modo de parágrafos, comienzan con frases que están inspirados en la propia inmediatez reflejada en los medios.

En ocasiones, aparecen fragmentos del collage que Muñoz Molina fue elaborando mientras duró la creación de esta obra, como generosa exposición de todos los detalles, momentos y materiales que ha utilizado para conformar la voz narrativa de esta novela , en la que se advierte con nitidez resonancias de lo que la tradición modernista anglosajona define como modo epigonal, en la importancia que da al uso del propio collage que conforma el libro y en la urgencia que de esta forma fragmentaria deviene.

El narrador es un paseante que camina por ciudades como Madrid, Nueva York, París o Lisboa y escribe siempre a lápiz. En ese escenario urbano va transcribiendo conversaciones callejeras, recrea y fantasea con nombres de escritores y pasajes literarios sobre la idea de ciudad; o bien, fabula encuentros con un personaje imaginario que le estimula a imaginar el mejor poema posible que simbolizara el presente, al que define como una mera suma de detritos.

Un andar solitario entre la gente es la historia de un caminante que escribe siempre a lápiz, recortando y pegando cosas, recogiendo papeles en su andar callejero, siguiendo el camino iniciado por los escritores que practicaron el arte del collage, la basura y el reciclaje —como Diane Arbus o Dubuffet—, y, también, la de los más insignes caminantes urbanos de la literatura: de Quincey, Baudelaire, Poe, Joyce, Walter Benjamin, Melville, Lorca o Whitman.

De forma similar a la de Poeta en Nueva York, de García Lorca, la narración de esta novela aúna la aceptación de lo bueno de la sociedad y la crítica del papel preponderante del capitalismo que lo fagocita todo y lo convierte en mercancía y basura inmediata; mientras alaba la belleza que ofrece el paisaje urbano en sus múltiples facetas, sin olvidar la visión ecológica que representa el continuo reciclaje de los desechos en materia que genera nuevos bienes y también propicia el arte fugaz que nos invade. 

Sin embargo, esta obra, a pesar de sus múltiples destellos de belleza que nos ofrece, muestra que el narrador en ella va agotándose en su intento de ofrecer una visión del mundo que le ha tocado vivir sin llegar a conseguirlo del todo. La excelente prosa de Muñoz Molina necesita ese tiempo narrativo más lento y pausado, como sucede con el buen vino que no se puede beber de un trago apresurado, sino sorbo a sorbo, Su escritura refleja el deseo de ver y oírlo todo, en ese remolino contínuo de estímulos de la sociedad moderna, en un intento de comprensión total de un mundo demasiado rápido y fugaz. Pero, aunque su mirada y oído procesan rápido las imágenes y sonidos de la ciudad, su prosa avanza más pausadamente que cambia esa alocada colmena humana en la que se encuentra en cada momento, porque las palabras tienen un ritmo menos vertiginoso que el de las imágenes, sonidos, luces y demás estímulos sensoriales. Por ello, cuando intenta escribir sobre aquellos, a pesar de que lo haga brevemente, en frases cortas y medidas, ya han irrumpido otros muchos que sustituyen a los primeros. 

La fragmentación del collage y la inmediatez que ello representa con la que intenta plasmar la fugacidad del mundo actual, sumido en la vorágine de los medios audiovisuales y la velocidad creciente, no es suficiente para aprehender, en esta multiplicidad de miradas fragmentarias, la complejidad del mundo en el que vivimos, en el que el tiempo ya es un caballo desbocado y azuzado por la catarata de información, de datos, de noticias, de novedades, de señuelos consumistas que convierten el día a día del ciudadano en un carrusel, en una montaña rusa en la que la velocidad va en aumento. Es esa carrera desenfrenada en forma de estímulos, la que va creando, sosteniendo y aumentando constantemente la tensión, la expectación y el temor, unidos al deseo de disfrute de ese ciudadano, los que se convierten en el combustible que mueve el gigante caleidoscopio que gira y gira sin descanso para ofrecer cada vez más imágenes coloristas, más sonidos estridentes, más ofertas que estimulan los deseos del consumidor, del ciudadano, atrapado entre su insatisfacción creciente de no poder conseguir tantos anhelos nacidos de la continua oferta, y la necesidad imperiosa de gratificación, de goce de esos bienes ofertados en un continuo bombardeo publicitario.

Esta obra, pues, va sumando página a página, la colección de experiencias callejeras, reclamos, anuncios, y voces anónimas que van contando fragmentariamente esbozos de vidas ajenas, aumentando así el catálogo de experiencias del caminante solitario, pero sin que se haga preguntas del porqué de las cosas, y del motivo de esta vida acelerada, del vértigo de la sociedad moderna y del derrotero que tomará y hasta dónde nos llevará este loco vivir, inmersos en un mundo que, en vez de apretar el freno cuesta abajo, va pisando a fondo el acelerador que nos puede llevar a todos al abismo.

Una obra, pues que ofrece la mejor prosa de Muñoz Molina, pero puesta al servicio de una panorámica del mundo actual que excede en velocidad, inmediatez y caos a la depurada y excelente escritura de un autor que está llamado a más altos y sosegados proyectos literarios.

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Un andar solitario entre la gente, Antonio Muñoz Molina, Seix Barral. Barcelona, 2018. 496 pp

De la estupidez a la locura. Umberto Eco (No ficción)




De la estupidez a la locura
Umberto Eco
Lumen
Barcelona, 2016, 493 pp.

La obra póstuma de Umberto Eco, De la estupidez a la locura, analiza entre la ironía y la más absoluta lucidez a una sociedad atrapada en sus propios y muchas contradicciones.

Ana Alejandre
El título de esta obra ilustra adecuadamente su contenido e intencionalidad. El conjunto de artículos publicados en la prensa que la componen y que fue entregado a imprenta por su autor pocos días antes de fallecer el 19 de febrero de 2016. Es, por lo tanto, su obra póstuma en la que reflexiona sobre el presente caótico en el que vivimos y hace una crónica lúcida e irónica del futuro que nos espera en esta sociedad de las comunicaciones y que, sin embargo, están cada día más incomunicados los individuos que la componen, a pesar de todos los artilugios electrónicos que la técnica pone a su alcance.

No hace falta enumerar los muchos y prestigiosos méritos de este autor que dedicó muchos años a la enseñanza universitaria, en cuyo período escribió infinidad de títulos que son de obligada lectura en muchas universidades. Es autor de títulos como De la estupidez a la locura (2016), Número cero (2016), Historia de las tierras y los lugares legendarios(¿2015 ), Entre mentira e ironía (2013) , Kant y el ornitorrinco (2013 ) Construir al enemigo (2013) De los espejos y otros ensayos (2012) , Arte y belleza en la estética medieval (2012) Las poéticas de Joyce (2012), La estrategia de la ilusión (2012), y Confesiones de un joven novelista (2011), entre otros muchos títulos de ensayo. Además, en su faceta de novelista ha escrito obras tan famosas como El cementerio de Praga (2010), La isla del día de antes (1994) El péndulo de Foucault(1992) El nombre de la rosa (1988 ), obra esta última que le dio fama internacional como novelista y fue llevada al cine con gran éxito. 

En De la estupidez a la locura, hace un repaso irónico y demoledor de la cultura actual y, por ende, de la sociedad futura que se anuncia de forma inequívoca en las nuevas modas imperantes, usos y costumbres que critica Eco sin dejar ningún aspecto de la vida social sin tratar en sus catorce apartados, más el prólogo, en los que desfila su opinión autorizada sobre los teléfonos móviles y el uso desmedido y casi enfermizo que se hace de ellos, internet y su dictadura,, los complots, los medios de comunicación, el racismo, el odio y la muerte, la contraposición entre religión y filosofía, pasando por la buena educación ya ausente de la vida social, sobre los libros, la que llama la Cuarta roma y el apartado final que lleva como título el mismo de esta obra.

Naturalmente, este escritor, pensador y semiólogo, va exponiendo su pensamiento sobre estos temas, algunos de ellos siempre eternos y, otros, como las nuevas tecnologías que se han alzado como auténticos símbolos de esta sociedad de masas desorientadas, con exceso de información y falta de criterio para seleccionar, cribar y asimilar la multitud de datos que sumen a los ciudadanos en una continua confusión y, por ello, termina por desinteresarse del aluvión de noticias que les bombardean continuamente en un continuo guirigay con el que, en vez de ser informados, terminan por no saber cuál es la verdad y cuál es la mentira, a cuya confusión coadyuvan principalmente los medios como internet en los que cabe todo en un totum revolotum que propicia el desaliento, la incredulidad y la desinformación, a lo que se suma la velocidad y fugacidad de las noticias, de los hechos que se suceden vertiginosamente, sin dar espacio ni tiempo a la reflexión para poder comprender el mundo caótico y siempre cambiante en el que estamos sumidos.

El sentido del humor está presente en esta obra, ese humor sutil pero punzante con el que Eco intenta señalar los puntos débiles de esta sociedad actual occidental que, a pesar de las diferencias propias de cada país, tiene el nexo común tiene en común los grandes mitos que la sostienen: el consumismo más feroz, el materialismo y la defensa de la individualidad más exacerbada que hace replegarse a cada individuo en su propio caparazón lleno de aparatos tecnológicos para comunicarse, pero en el que se siente cada vez más solo, más indefenso en su individualidad realzada y buscada, y en su propia incapacidad para entender la complejidad de un mundo que se le escapa a su comprensión y que, por ese motivo, cada vez le importa menos.

Libro recomendable para los lectores de Eco y para quienes aún no hayan leído a este gran escritor y teórico por su amenidad no exenta de rigor, y su gran capacidad de comunicación de quien ha analizado a la sociedad actual en todas sus facetas y, por ello, puede ofrecernos su crítica autorizada de todo pensador que no se conforma con esta sociedad del bienestar de la que el humanismo y lo que ello conlleva está desapareciendo de forma veloz, para dejar paso al triunfo aplastante de la técnica puesta al servicio del materialismo deshumanizado en la que muere toda esperanza de un mundo mejor..